jueves, octubre 06, 2005

Crónicas de un día histórico… —que espero que no llegue— Miércoles

Al despertarme, no tenía muchas actividades planeadas para el día, así que hice lo que más me gusta: desayunar durante una hora y media en pijama, frente al periódico, tomándolo todo con calma. En esta ocasión el diario no duro lo que debe durar entre mis manos. Las páginas de cultura—por lo general pocas— estaban siendo reemplazadas por las de noticias y trivialidades de la selección. No pude soportar la idea que una “noticia” sea la foto del entrenador de la “tri” mandando un mensaje por su teléfono celular., con su correspondiente frase obviamente.

A la ducha, a olvidarme del “equipo de todos” y chillar —yo no canto en la ducha, yo chillo— a todo pulmón con un disquillo de “los tres” que tenía a la mano.

Ya en la tarde, camino a la universidad tengo que pasar por las cernías del estadio. Gente haciendo cola para retirar sus entradas, en un frío moderado y como era de esperar los revendedores, quienes no son los únicos que hacen su agosto a costa de “la moda tricolor”, ya pude observar carritos de comida, vendedores de banderas, camisetas, las ya famosas pulseritas de silicona y uno que otro souvenir nuevo.
En el bus, el comentario casi al unísono cuando pasábamos por las cercanías del estadio fue: —¿Ya tienes la entrada para el fútbol?, y logré escuchar la respuesta y conversación siguiente:
— No huevon, están carasas, mejor me voy a ir a ver en algún otro lado y me ahorro la bola de plata. ¿Y tu?
— Chucha, si supieras por las que pase, pero ya tengo dos para preferencia. Vamos a ir con la… (aquí va un nombre de mujer que no lo oí) y me toca pagarle la entrada también, pero ojala se me haga…
Lo demás de la conversación es un tema más intimo entre los dos sujetos. Hasta: —Pero si ganamos, ¿de ley te asomas para festejar o no? A lo que el otro sujeto respondió: —Y entonces!! Que me hago en la casa, si el “desmadre” se arma si ganamos en esa huevada.
No voy a estar como monja. Ni que fuera cojudo como vosf*.

De lo que saco como conclusión que no es el fútbol lo que nos interesa, lo que nos interesa es salir de farra si gana, pegarnos una buena chuma o “bomba”—que a mi también me gusta—, e intentar de faltar al trabajo el lunes, ya que los festejos se alargaron. Y que pena que el partido no sea domingo, para faltar el lunes y solo trabajar 4 días —¿no lo han pensado ustedes también?—.

Llegue a la universidad y el aire “futbolero-comercial” se sentía en el ambiente, en menor grado pero por ahí estaba.

Volviendo a casa, sentía el frío intentando hacer caer mis orejas por congelamiento. Llegué a la estación norte del trolebús y la cola de personas, más juntas que nunca miraba al cielo. Corrijo no miraba al cielo, miraban detenidamente el canal deportivo y los pormenores de la selección, que en este caso era: “la dieta de los jugadores” ¡Que me importa saber cuantos gramos de cereal remojado come Méndez! Pensaba a la vez que suplicaba para que llegue mi bus.
Por fin al llegar a casa pude dejar a un lado a aquella selección que me persigue y relajarme… Y dormir por fin… sin soñar en la “tri”

Mañana continuaré con el ambiente del partido en día jueves.

* vosf: “tú” dicho en acento y dialecto quiteño.

3 comentarios:

Mashu dijo...

De acuerdo en el fastidio. Quiero ver Panza y Apéndice del día sábado, que es cuando todo el mundo termina de volverse loco, con la previa desde las 7:00, con un titular tipo "Kavides, además de colado, dejó caer el cereal que se estaba comiendo en el desayuno sobre una de sus recien lavadas medias, lo que hizo reflexionar al utilero que trabaja en la selección desde los tiempos de Spencer y dice que ese accidente siempre es un buen presagio" o alguna estupidez de ese mismo nivel.

Suerte con la crónica, ojalá ganemos mañana, y a aguantar la estupidez... si se puede.

Saludos desde el mar.

lolita dijo...

es asfixiante un poco, pero qué más cerrar los oídos, taparse los ojos, si hasta al frente de mi casa había un señor vendiendo camisetas y adefesios de la selección... creo que lo único bueno para mí es la oportunidad de reunirme a pegar las chelas con los panas, que de hecho no voy a poder porque maldición!! trabajo el sábado.

El Cuenta cuentos dijo...

...Maldito sea el fútbol y todos sus hijos, incluyéndome...porqué el baloncesto ecuatoriano no mueve a masas como el fútbol?
La respuesta es simple: la idiotez no puede ser encerrada en un coliseo, sino que pide a gritos un campo abierto para ventilar sus iniquidades...

Salud!! mi querido equipo de fútbol: amarillo, azul y rojo, salud!!