En la Facultad, a la que aún pertenezco ya que por razones de dominio público no he terminado de hacer la tesis, un par de muchachos de niveles básicos leían sus apuntes referentes al plástico.
El poliestireno es esto, el poliestireno es aquello, el pvc hace esto, uno de los enunciados de sus notas decía que cierto tipo de plástico tiene una vejez horrible.
No es la primera vez que escucho eso y ciertamente es verdad, por lo general; el acabado superficial de los polímeros suele poseer problemas al paso del tiempo y eso es de dominio público, el giro de la historia llega cuando el sujeto a lee:
A: — plástico suele tener un deficiente valor de durabilidad al paso del tiempo…
B: — claro, ¿viste el acrílico que raye el otro día sin querer?
A:— Si, huevonazo, nos toco comprar una plancha nueva, por tu culpa pendejo.
A:— Pero a lo que se refiere es a que el plástico tiene fea vejez... ¡gil!
B:— ¿Osea que mejor le agarro a la Dani antes que se cague?
En la noche, regresando a casa, mientras caminaba pensaba en tipo de vejez puede uno tener. ¿Vejez plástica para mí? Creo que es bien posible. Pienso en la Dani del comentario de arriba y supongo que entre la operada de nariz y las tetas plásticas algo debe haber de cierto —en la vejez plástica para los humanos—, pero yo, no he tenido ningún retoque de ese estilo.
Mi futro creo que es ser como el de una caja de CD, ese CD favorito que lo hemos tocado y retocado hasta pensar que íbamos a borrar su contenido.
La caja queda entonces transparente a ambos lados un poco opacada por microyarones al juntarse con otros CDs, las rayas del uso, del abuso presentes en toda la caja, con una pata de la tapa rota, unas cuantas hojas del folleto dobladas en las esquinas y con huellas digitales por todos lados, — de cuando aún el folleto servía para memorizar las canciones—, masking para no perder las muchas piezas que componen la caja, con las pestañas para sostener al disco perdidas en la sala de aquel amigo al que prestamos el disco, pero con la habilidad de hacer recordar con una simple mirada a la maltratada caja de lo bueno que es el disco.
Espero ser una caja rayada, parchada, usada, en fin llegar a la vejez con la cara de haber sido usado y recordado, aunque lo que al final quede sean unas cuantas notas en la memoria de pocos.
En fin, espero solamente que la vejez, maltrate la caja y no dañe el disco.
¡Larga vida a todos!
¡Buen inicio de Semana¡