lunes, diciembre 18, 2006

Cadena de buenas acciones, en un bus.

Luego de una semana, de paros, huelgas, trabajo hasta las orejas, stress por la falta de movilización, puedo por fin sentarme a escribir sobre algo de la semana pasada.

Tenía que entregar muchos trabajos, uno de ellos requería pintura y herrajes, así que salí de la casa-taller y fui en bus a comprar los materiales faltantes. Sentado del lado izquierdo del bus, mientras revisaba mi catálogo de colores (un Pantone® viejo, viejo re viejo), un señor se sentó al otro lado del asiento y me preguntó sobre aquel catálogo de colores “raro”.
La explicación fácil y la que le di, es que ese catálogo es para procesos de color en imprenta, más no para pintura de casas, lo que yo hago es escoger el color con ese y luego buscar el que más se asemeje en el catálogo de pinturas del lugar donde compro las pinturas le dije.
El señor, me pidió que le preste el catálogo por un momento, se lo pasé, mientras preguntaba que significan todos esos números que tienen los colores en la parte de abajo. Sencillamente es que cada color obedece a una mezcla en porcentaje o en medidas de ciertos pigmentos básicos, él anotó un par colores verde pastel, y dijo que iba a probar a ver si le salían con esos porcentajes mientras le advertí que esos pigmentos pueden ser diferentes y que no se queje si el color no le sale exactamente igual.

Mientras anotaba los porcentajes yo me había pasado ya dos paradas de bus, no quería dejar al señor con la fórmula a medias.
Terminó y me bajé del bus. Fui a hacer todas las “vueltas” necesarias y en un momento de la mañana me di cuenta que no tenía el celular en mis bolsillos. (un celular, viejo, viejo, re viejo)

—Esa porquería se quedó en la casa, eso me pasa por salir “embalado”—me dije mientras seguía con las compras.

Al llegar a casa, el teléfono no estaba, ahora era evidente lo que pasaba: lo perdí. Llamé al teléfono y nadie contestaba, volví a intentar, luego de varios intentos me contestó el señor que se había sentado a mi lado.

—Llámeme en unas dos horas, pero esta es la última vez que se lo devuelvo—me dijo el señor cuando terminábamos de conversar sobre el modo para recuperar aquel aparatejo.

Llamé a mi teléfono al cabo de 4 horas, me contestó la esposa del señor, me dijo que estaba en casa y me dio la dirección para que lo pase recogiendo. Sorpresa, eran mis vecinos, a cuatro casas estaba mi teléfono. Fui a retirarlo, agradecí el favor y me fui.

En el camino, pensé que debía haberles dado algo a cambio, un billete de 10 usd. me parece algo de mal gusto así que lo dejé así hasta que se me ocurra algo mejor.

Entregué el trabajo, comencé con la siguiente parte y también la entregué, pasaron tres días, salí a descansar y de regreso a casa tomé bus, mi parada debe ser la penúltima antes de que el bus termine su recorrido así que cuando llego a casa el bus esta vacío o casi vacío, al salir por la puerta de atrás—porque yo obedezco a los letreros del bus— en un asiento encuentro una billetera, —¿La agarro o no?— Fue mi pregunta ese momento, la tomé y cuando me bajé del bus estaba en la puerta de la casa del “vecino” que me devolvió el celular, —señal del diablo, para que haga algo bueno—me dije.

Llegué a casa y revisé la billetera de cabo a rabo para encontrar un número de teléfono, no lo encontré, solamente había una tarjeta de un colegio cercano a casa como referencia y un montón de papeles legales como cédulas, certificados de votación, libretas militares y todos esos papeles que te quitan dos días de la vida y 15 dólares para sacarlos de nuevo.
En la mañana fui al colegio y dejé la billetera con la profesora de la niña de la tarjeta, la niña era la hija del dueño de la billetera, vieja, vieja, re vieja que tenía entre manos.

Ya en frío, creo que si el “vecino” no me hubiera devuelto el celular, yo no hubiera devuelto la billetera y si el dueño de la billetera se encontraba algo tampoco la hubiera devuelto, infiriendo desde ahí todo se vuelve una cadena de reacciones positivas, las buenas acciones no merecen recompensa en cambio generan más buenas acciones.
Así que desde hoy, haré una buena acción diaria, a ver que pasa.

Ps. El “vecino” se hizo acreedor a un paquete de libros por navidad, creo que es lo que le voy a dar en agradecimiento, ¿qué opinan?

7 comentarios:

Materia Invisible dijo...

Me parece una buena idea el regalo para tu vecino. (ojala los libros no estén viejos, viejos, re viejos)

Y cual fue o será tu buena acción de hoy? se acerca navidad...

Mashu dijo...

Libros! buena idea. Pero ahi puede ser que ya hayas pagado el favor con lo de la billetera. Hay una película bacán al respecto, no recuerdo el nombre. Pero gente así casi no queda, así que algo hay que hacer.

pastv dijo...

Jajajaja... realmente los libros estan nuevos, nuevos, re nuevos, por factores del destino tengo libros repes.
Mi buena acción de hoy fue decirle a una niña dónde queda la maternidad, para que su papi la recoja desde ahi. Andaba perdida en el tráfico navideño, la pobre.

Materia Invisible dijo...

Ahora que se acercan las épocas navideñas me gustaría saber de que trata el banner que veo desde hace un tiempo en la barra derecha de tu blog, lo hiciste tu?? Me gusta mucho, además estoy cansada de buscar regalos navideños (si claro, no he buscado ni uno)

Guambra Cosmero dijo...

>Hay una película bacán al respecto, no recuerdo el nombre

Cadena de favores con el niño de sexto sentido, y asi bacán, bacán, no es.

Ojala la gente entendiera que si te encuentras un celular y no lo devuelves, es robo, asi de facil.

pastv dijo...

MI: Si hice el baner yo, que bueno que te haya gustado. Ficto anizómero hace camisetas y similares. Lastimosamente el proceso de producción se vió manchado por tiempos no cumplidos. Por el momento hay unos cuantos modelos en outlet. Los similiares se agotaron. Avisame si los quieres ver y te mando fotos.
Saludos.
ps. En este caso creo que facilito me pueden acusar de publicidad engañosa...

Botellita de Jerez dijo...

¡El banner sí está bieeeeen boniiiitooooo!