lunes, abril 10, 2006

Los Mirones y/o babosos…




En algún momento en el libro de Mario Vargas Llosa, titulado la Fiesta del Chivo, una de las protagonistas vuelve a su ciudad, luego de pasar mucho tiempo en Estados Unidos.
Y hace notar un detalle: extrañaba que los hombres la desnuden con la mirada en las calles. Según el personaje del libro, propia de la calidez latina.
Como este comentario (escrito por un hombre latino) he leído unos dos más escritos por mujeres latinas, los mismos que aparecieron publicados en no me acuerdo que revistas (pienso que la una revista fue Soho, pero no estoy seguro).
Pues bien el punto es: ¿Es cierta ésta realidad? ¿Miramos a las chicas, las desnudamos y quién sabe que cosas más se nos ocurren? ¿Todos los latinos somos así? ¿Algún momento llegan las mujeres fuera de su tierra a extrañar esta “molestosa” actitud?.

Acercándome al tema central de ver, mirar, y babosear… encuentro que; el ver, pensar, mantener en la retina, figuras de chicas no es el problema, al igual que cualquier mujer está en su perfecto derecho de ver hombres, cada persona puede ver lo que le venga en gana, apreciar belleza en otros seres humanos. El verdadero problema es la línea en el que “el ver” se vuelve un atentado contra la “burbuja espacial” de las personas, misma que como sabemos se puede ver fácilmente agredida por situaciones menores.
Dicen que puedes ver un objeto bello, dos minutos, pero puedes contemplarlo por horas.
Y aquí es donde creo que fallamos muchos, el ver a una persona caminar por la calle y en 5 segundos comerla con los ojos, no tiene nada de contemplación, es simplemente es un acto animal, ver a la persona que quieres dormir por horas es contemplar… Lo primero es un atentado contra su proxemia como ya dije antes…
Si todo esto lo preguntásemos a una mujer, su respuesta simplemente sería que es asqueroso y repugnante y que a más de transgredir el espacio de la persona, la viola, por el simple hecho de cruzarles por las narices.

Estoy casi seguro que las dos mujeres de los reportajes y Vargas habrán pensado alguna vez en que este tipo de práctica es repulsiva, pero: ¿Qué les lleva a extrañar ese tipo de actitudes machistas?
Tengo dos respuestas, opuestas a mi modo de percibir las cosas:
1. El extrañar al hogar con sus virtudes y defectos.
2. El sentirse vistos, deseados y ¿por qué no? en una muestra de desinhibición ante los ojos del mundo
Entre estas dos observaciones hay un montón de factores psicológicos, políticos, de actuaciones sociales y demases… a lo cuales no me refiero ya que mis conocimientos en dichas ciencias no son los mejores.

Centrándome en el tema de mirar chicas, ¿Cuántos de nosotros no hemos visto al controlador del bus, lanzarle una mirada desagradable a la chica que tenemos al lado?
¿O al tipo del almacén de zapatos que parece que puede desvanecer la ropa? ¿O algún baboso profesor fijado en los senos de tu compañera? La lista puede ser interminable, pero ahora permitámonos hacer un juego de palabras con las mismas preguntas:
¿Cuántos de nosotros hemos lanzado una mirada desagradable a la chica que tenemos al lado? ¿O pensamos que en el almacén de zapatos pudimos desvanecer la ropa de la chica que nos atendía? ¿O cuantas veces al día nos fijamos en los senos de la compañera? Pues bien somos todos parte del problema, espero que no.
Pues ahora el momento de la reflexión debe ser cuando estemos en la calle, en la oficina, en la universidad y miramos a chicas, lo hacemos “bien” o lo hacemos de maneras desagradables, intentando tocarlas sin pedirles permiso. En todo caso pensemos si:
¿lo hacemos porque simplemente no podemos tenerlas? ¿La genética del Latin lover? ¿Por qué aún cuando me faltan 5 dientes y estoy calvo, sigo siendo provocador? ¿Por la publicidad que algún momento nos cruzó los cables y nos vendió mujeres en lugar de productos? ¿Por qué algún momento de estos por lo menos una me va a parar bola?
Sí, preguntas y más preguntas y más preguntas, reflexiones pocas en el post pero para ello, esta la caja de comentarios, así que leamos opiniones...
¡Y dejemos de ver “mal” a las chicas en la calle!

13 comentarios:

Demente dijo...

una cosa es ver, y otra es tokar... no me considero los típicos morbosos que chiflean cuando están con los panas, pero parte d culpa igual la tienen las mujeres... cuando se visten sexys, con sus grandes escotes y sus pequeñas minis me supongo que de una forma u otra les gusta que les crucen miradas, igual... ver o ser vistos no creo q es naa malo, pero cuando se falta el respeto con las típicas babosadas o mandar mano eso ya es otro nivel... eso ya es dementzia jeje

Phantom dijo...

Pero a veces si dan ganas de portarse baboso, entonces creo que la clave está en comerla con los ojos pero simulando la contemplación. Es difícil, requiere mucha concentración y esfuerzo, pero se puede conseguir. Y como dice Demente, hay escotes o minis que uno no puede solo "contemplar", jejeje.

Saludos

Mashu dijo...

Ratito: no entiendo. Una cosa es que te quedes mirando a una mujer (casi siempre por como va vestida) hasta romperte el cuello cuando pasa a tu lado, desnudándola con la mirada, y otra completamente distinta es que intentes tocarla sin su permiso.

La primera creo yo es una manifestación cultural, poco criticable, ya que sencillamente es. Supongo que en los países nórdicos no sucede, pero somos latinos, la sangre hierve y listo.

Hay dos actores ahi, uno que ve, y una que "se hace ver" porque no creo que ellas no sepan que les vamos a ver si se ponen determinada ropa. Y ¿a quien no le gusta que lo admiren?

El que esté libre de pecado, que pegue el primer tiro.

La segunda, se llama abuso. Y no tiene perdón ni justificación.

pastv dijo...

Mashu, a lo que me refiero es a intentar tocar con los ojos. Y a la manera poco agradable de muchos latinos de desnudar y tocar mujeres con solo verlas... obviamente las dos palabras en contextos imaginarios, pero molestos...

pastv dijo...

Demente: creo que existen límites en la manera de mirar a la chica que pasa por tu lado, claro ir a "mandar mano" es algo mucho más grave. y por supuesto concuerdo en que no hay nada de malo en ver y ser visto. el asunto radica en cuando el ver "demás" molesta o inquieta a la persona en cuestión.
Phantom: Totalmente deacuerdo... contemplemos mientras podamos...jejeje

TripStar dijo...

Habla bien! "Mamacita, quisiera ser pirata para encontrar el tesoro que tienes entre pata y pata", jajaja...;) El morboso criollo, siempre tan inventivo en sus ¿piropos?. Ya era hora de que pongas algo, brother!...y, al respecto, aunque sé que te voy a reventar el Haloscan, voy a poner un texto de mi escritora favorita (mi ñaña) que salió en una revista y se llama justamente "Ensayo sobre la morbosidad". Espero que lo disfruten.

“Si cocinas como caminas me como hasta el cocolón”
(¿Piropo? guayaquileño)

Yo, al no ser la princesa (o la reina) ni la mamacita (la mami menos la mamazota), la muñeca, la cosita rica, el bombón, la yegua (¡o la burra!) o el hembrón de ningún caballero, antes me indignaba cada vez que un galán de quinta “me regalaba” un epíteto extraído del lenguaje gastronómico, zoológico, filial o del de la monarquía. Ah, me moría de ira. Pero ahora me acerco al babosón ese que quiere morder pero solo ladra, con interés de antropóloga.

“Por sus morboseos los conocerás”. Hay (ay) algunos machos de la especie… Los oigo y registro. Para mí ya no son impertinencias, son valiosos testimonios culturales.
Mi estudio tiene como objeto de análisis la conducta sexo-verbal de los varones que viven en Lavapiés, mi barrio adoptivo en Madrid.
Lleno de inmigrantes, este barrio es posiblemente el más intercultural de España. Lavapiés es como un gran laboratorio social donde se experimenta la convivencia (no siempre afortunada, no) entre diversas culturas de la tierra.
Señores de Marruecos, Ecuador, India, China, Turquía, Senegal, Perú, Polonia, Arabia Saudita, Rumania, Colombia y, aunque son los menos, de España, tienen representantes en este sector de Madrid. El baboso ajeno frente al propio. Y he aquí el perfil de los especimenes que he descubierto en mi tesis de morbosería comparada:

1) El latin lover
Como guayaquileña que soy reconozco a mi elemento a kilómetros. El “guayaco sabroso” (parte vital de nuestro folclore) viene con el chip del loco, luquea eshha peladota (traducción: amigo, mira qué guapa) incorporado. No puede, repito, no puede no morbosear.
Es idiosincrasia: Allí donde él estuviera y pasara una chica atractiva se escuchará de todo: silbidos, alusiones a pecho y espalda, ofrendas de proezas eróticas (te haría lo de aquí, lo de allá y luego te daría lo de acullá).
Algunos de mis compatriotas de la serranía tampoco se quedan atrás y bizcos por la minifalda o el escote susurran “mamacita rica” en la cara de las víctimas de ese Edipo feroz que padece todo “paisanito”.
Pero los ecuatorianos no son los únicos. A colombianos, peruanos, puertorriqueños, dominicanos, brasileños, es decir, a los latinoamericanos, las babas se les caen por galones cuando pasa una chica guapa.
No sé a qué se deba, quizás al estereotipo del macho/amante latino que los obliga a demostrar que son pura testosterona y que les gustan las mujeres a rabiar. “Latino igual a bien hombre, nada de vainas raras, mira a esa mamacita”.

2) África ardiente
Aunque al generalizar siempre se comete una traición, creo que los varones del continente negro pisan los talones de los latinos en lo que a lances callejeros se refiere. Estilos diferentes, pero igual lascivia. Al latino y al africano (generalizo nuevamente y traiciono) le bailan los ojos al paso de unas piernas o de una sonrisa y no lo pueden ni lo quieren esconder.
El africano es más lanzado, sí señor; mientras el latino normalmente es pura boca, el otro ve lo que le gusta y allá va. Morbosea de frente, pide el teléfono, agarra la mano… Supongo que no siempre tendrá éxito, pero por simple estadística de cien lances le resultará por lo menos uno...

3) Las mil y una seducciones
El mundo árabe resulta un enigma para mí. ¿Qué es lo que piensan esos hombres de cejas espesas, piel color curry y túnicas de colores brillantes? ¿Qué hay detrás de esa mirada indiferente pero extrañamente penetrante que lanzan mientras fuman de su pipa de agua o sirven un shawarma?
Como el morboseo es una práctica cultural, la de ellos, supongo yo que por la imagen que tienen de la mujer (más allá de si es o no cuestionable), es una que demuestra su deseo de forma cauta, tímida, sutil. Es como el idioma: plagado de signos ajenísimos a los míos que no soy capaz de leer.
Eso sí, a veces una mirada intensa los delata, con los ojos dicen “me gustas”, pero nada más, cero silbidos, nunca un gesto obsceno. ¿Será que con un “ábrete sésamo” consiguen lo que anhelan africanos y latinoamericanos?

4) La ibérica audacia
A veces algún español y lo que sale su boca me hace recordar la sangre aquella que comparte Latinoamérica con España. A veces eso es bueno y a veces… No digo más.

5) Europa del Este: los donjuanes tristes
Así como difícil se me hace distinguir a rumanos de polacos o de croatas, así de complicado me resulta definir la seducción callejera de “los otros europeos”, los del este.
Se ven tristes, como si todos los sufrimientos de sus tierras los llevaran en la cara. Tienen esos ojos de agua y cielo que parecen llorosos y cuando miran no es tanto con morbo sino con cierta orfandad. No dicen mamacita, pero ponen cara de hijito. Las chicas caen como moscas.

6) Chinito no quiele molboseal
Y llegamos a Oriente, la frontera final.
No hay nada en los orientales del barrio que delate su deseo sexual salvo las barrigas de sus compañeras o los preciosos niñitos de ojos rasgados que corren por aquí y por allá.
El oriental, que yo haya visto, no morbosea jamás. Si no hubiera pruebas de procreación hasta pensaría que son asexuados. Si decíamos que el pueblo árabe es discreto en sus manifestaciones viriles, el eros en los chinos simplemente no existe para un occidental.
Mis vecinos chinos, comerciantes en su mayoría, solo ven a las mujeres cuando van a comprar y ni una miradita permite saber si algo late bajo la piel. Sin duda tienen sus estrategias porque se reproducen y cómo. Pero supongo que solo las iniciadas sabrán que las desean en chino. Idioma difícil.
Y así, con la invisible lascivia china concluyo mi ensayo sobre la morbosidad. Pero antes de irme un consejo:
La próxima vez que le lancen alguna frase desde una construcción, antes de indignarse y gritar: “¡¡¡¡¡vulgarasquerosochologrosero!!!!!!!!”, mejor piense en la morbosería como un fenómeno social y saque su libreta. Ahorrará un montón de energía y, además, se divertirá jugando a la antropóloga. No está mal, ¿no reinita?

pastv dijo...

Creo que si hubiera conocido de la existencia del artículo de tu hermana, querido trip, este post hubiera sido mucho mejor.
Creo que se podría hacer una encuesta. Con que parte del mundo te identificas...
creo que yo sería el europeo del este... creo...
Pues cuéntame donde escribe tu hermana o publica en papel???
Saludos trip!

TripStar dijo...

De la encuesta, eh...no sé, eso sería revelar el 'dark side' del Trip, pero me considero un apasionado observador de la estética. Siempre busco la belleza de las cosas, cual si fuera un curador ante una pieza sublime de arte.

Así como en los museos no te dejan tocar las pinturas, pues, algo así pasa en la vida real, en las calles, en los centros comerciales. Solo admiro y emito un criterio estético dentro de mi mente, pero no rechiflo y omito groserías porque eso no va conmigo.

Me alegro que te haya gustado el texto de mi hermana, este salió en la revista Fucsia y aunque la man está ahora viviendo en Madrid, creo que sigue mandando vía mail sus escritos. Lo malo es que la columna de la man se caracterizaba por revelar cosas 'oscuras' de los hombres, pero ahora que está 'encamotada' y próxima a casarse, no sé, como que sus textos ya perdieron ese sarcasmo que me gustaba. Pero igual sigue siendo mi escritora favorita, je.;)

Un abrazo desde la Estrella.

Keep Trip.

CRITICA DESTRUCTIVA dijo...

Lo q no entiendo es ¿PQ se ponen esas ropas tan ceñidas si les disguta q las miren???
En fin uno puede salir de malas pero si en el camino se topa con un rostro angelical... te cambia el animo si o no?, kpaz q te deprimes pensando en q NO TE VA A PARAR BALON... pero como sea q reacciones te cambia pq te cambia.
Ahora, no es lo mismo ver una carita bonita(como la de Katie Holmes), q ver una cadera impresionante ( como la de Paloma Fiuza) y q decir de un par de bubbies (como las de Sabrina Salerno o Samnta Fox - nada de silicona -), en cada caso el efecto del "ESTIMULO" es diferente. jajaja
Simplemente nos gusta ver... y creo q esta bien.
Slds

pastv dijo...

Eso es lo que yo digo, ver y contemplar está perfectamente bien, pero agredir con la mirada y pasarse de la raya es el problema. ¿Cuál es el límite? mmmm... aun no lo descubro.

Botellita de Jerez dijo...

Buena Tripstar, me leí el artículo de tu ñaña y me pareció genial.

Es extraño lo que lleva a los hombres a ver y/o contemplar, y a las mujeres a ofenderse y/o extrañarlo cuando no está.

Personalmente soy de las aburridas que lo primero que le ven a un hombre son los ojos, no el culo, y curiosamente (después de una breve encuesta entre mis congéneres) a la mayoría de mujeres les pasa lo mismo.

Algunos "piropos" son repulsivos y dan la medida exacta de la calaña del individuo de quien vienen, pero otros resultan hasta encantadores, como el que una vez escuché: "mijita, su papá no tenía un pipi, tenía un pincel".

Al mismo tiempo, confieso que más efectivo que cualquier espejo, es el número de albañiles que te silban mientras te dirijes a una cita: "oh, hoy sólo me silbaron 5, ¿es que no estoy tan guapa?"

Anónimo dijo...

OK, queremos comprar Productos Latinos en USA... como hacemos?

Muy facil!

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Despachan a los 50 estados.

Anónimo dijo...

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