lunes, julio 09, 2007

Por hacer cosas de bien

No lo voy a negar y por supuesto, no me llena de orgullo lo que voy a decir, pero vale la pena comentar eso antes de la historia de fondo.

A veces se me va de las manos la cantidad de tragos que me pego y obviamente termino ebrio.

¿A qué viene esta confesión? He quedado ebrio en calidad de “año viejo” en muchos lugares, y me han pasado cosas locas en ese estado, pero nunca he sido asaltado o he terminado en una bronca, golpeado o en la cárcel, no he chocado ni me han chocado, creo que lo más grave que me ha pasado en ese estado es no saber cuánto le pagué al taxista para que me regrese a casa o intentar abrir un candado con una tarjeta de crédito. Lo segundo lo no hubiera podido hacer ni sobrio… bien hecho por borracho.

El gran dios Baco ciertamente cuida a su rebaño, pero ¿Qué hará Baco cuando estamos sobrios?.
El jueves iba camino al trabajo como es de esperar sobrio, feliz por el sol que hacía, tenía esa cara de gil que deben tener las personas cuando el sol les seca el cerebro. Caminaba pensando en: ¿Qué numero de pantone será el cielo de Quito hoy?.
Salí de aquel trance creativo al ver a dos tipos parados en la esquina, mirándome como sueldo o el jornal del día. La misma cara que tiene el coyote cuando mira al correcaminos.

—¡Estos dos hijueputas me van a asaltar! —me dije—, ¿Qué hago?.
Fue tarde para pensar en alguna vía de escape, solamente me quedó pasar caminando rápido por donde estaban este par, el uno me preguntó la hora, yo camine sin decir nada, el segundo caminó a mis espaldas y logró sostenerme de la camiseta y de la mochila, ya sin poder escapar, me ofrecieron hacerme llegar al Olimpo sin costo de intermediarios.

Casi nunca ando con efectivo, este vez por un vuelto de una compra y lo reglamentario para las colas y los panes tenía 25 usd en la billetera. El ladrón fácilmente encontró el bolsillo donde se aloja la billetera, solamente balbuceé: llévate la plata pero déjame los papeles.
Claro a mas de lo traumatizante que es el asalto, éste puede ir acompañado de algo más traumatizante sacando los papeles que uno tiene que cargar encima para transitar libre por el país.

Segundos en los que no pasa nadie por la calle, segundos eternos en los que uno planea como reventarle al ladrón aunque sabe que humanamente pegarse con dos ladrones es grave, así que simplemente volví a pedir que no se lleven los papeles y que la plata es suya.
Creo que el tope en la escala de traumático llega después el asalto, cuando uno se da cuenta que a las 16h00 de la tarde con el sol más grande del planeta y sin una nube en el horizonte no está seguro. No está seguro en ningún lado, ahí es cuando uno recuerda los anteriores asaltos, muchos de ellos más traumáticos que esté (en uno de ellos fui a parar al hospital) y todos de ellos haciendo cosas de bien, no borracho en una esquina, no saliendo a comprar más trago, más bien han sido en el mandado a pagar el teléfono, camino a sacar copias para hacer deberes, camino a la casa a las 18h00 y el último como les dije ya, camino al trabajo.

He dejado que se enfríen las cosas para escribir sobre los asaltos, así no escribo demasiado parcializado, han pasado varios días, pero aún tengo iras y aquí viene el descargo:

¿La solución es armarme y disparar a cuanto pendejo ose en maldecir mi vida y decir que me va a matar? ¿alegar defensa propia desde la clandestinidad luego de ello? ¿disparar a los ladrones solo a las piernas? ¿Para qué gastar recursos del estado en hospitales y juicios, si un disparo en la cabeza basta?

Me enoja mucho que esos dos pendejos y los anteriores ladornes me hayan hecho pensar así. Le voy a hechar la culpa a la impotencia que siento al no poder hacer nada contra este tipo de gente.
A más de eso los asaltos en mi caso han sido por lo general por gente de la costa seguidos por personas de raza negra, lo que ha creado en mí cierta aversión a grupos sociales étnicos que no tienen nada que ver. Se que en mucho tiempo no podré jugar con los morenos de la cancha, no podré saludar tranquilo con aquellos que trabajan en la planta, simplemente este tipo de acciones de unos cuantos crea taras en contra de personas que no lo merecen. Eso es lo peor de los asaltos, me hacen una persona que no soy, me hacen resentido y temeroso, incapaz de confiar en la gente. Esta es la peor secuela.
Simplemente me queda decir: Gocen los 25 usd, yo no podré salir tranquilo un año… gracias hijueputas…

4 comentarios:

LA Gaby dijo...

La primera (y unica) vez que me asaltaron yo no tenia absolutamente nada de plata, tampoco tenía el celular y para colmo eran las 2 de la tarde.
El tipo resultó diciendome que como no tenia plata iba a tener que pagarle con "algo más" por suerte una de las trabajadoras sexuales del barrio donde estaba me ayudó mandándole al carajo al ladrón que me estaba jalando hacia la calle que bajaba...

Y si también pasé meses enteros traumada, es más yo no quiero vivir en el barrio en el que vive mi madre solo por culpa de ese incidente.

Pero todo pasa... vos tranqui.

Un abrazo Igualito!

Ludovico dijo...

animo compadre. que a veces uno toca aguantarse esa consecuencia fea de vivir en la ciudad

Anónimo dijo...

sera tanta maravilla! a proposito de tu noticia sobre delgadillo aún no me lo creo.
Ojalá y así la proxima venga el pedrito guerra

izu_spt dijo...

solo déjame decirte, 1: que el MUNDO NO ES JUSTO y, 2: eso te pasa por inicuo... mentira la número 2, pero cada día me convenzo que la número 1 es una verdad absoluta, los sanos con los enfermos, los santos son los diablos, etc etc... y si emigras querido pastv.. serí ala mejor decisión....

saludos, y casi sin esperanza de ver un verdadero cambio, el suscrito infra...